Un campo importante del especialista SEO son las redirecciones. Casi cualquier web en algun momento de su existencia ha perdido toda o gran parte de su relevancia en Internet (en lo que a los buscadores se refiere) debido a un cambio de diseño que en realidad siempre conllevan cambios de estructura, y con lo cual, de URLs.
Lo normal es que la home no pierda relevancia, puesto que la URL suele ser el dominio a secas. Si en su dia se enlazó a “dominio.com/index.html” en estos casos saldrá a la luz este error que casi siempre provoca dispersión de la fuerza (backlinks).
Lo que ocurre cuando una web cambia de estructura y pasa a otra nomenclatura de URLs es que, salvo el index, la web empieza de cero. Durante un mes las páginas antiguas quedarán perdidas, llevando visitantes hacia la nada (404). El pagerank, backlinks, antiguedad y demás parámetros se perderá sin sentido. Y lo que es peor… las nuevas páginas empezarán de 0, como si fuese una web primeriza, salvo que el index les dará cierta fuerza rápidamente.
Por todo esto es vital recuperar las páginas viejas y redirigirlas hacia las nuevas. Aquí entra la mitica Redirección 301, es decir, la permanente. Con esta orden, cuando un buscador visita una página vieja inexistente será llevado hacia la nueva con la indicación de que esta será la permanente a partir de ahora.
Este cambio lo he hecho en multitud de veces y me ha sido un quebradero de cabeza para estrategias clave. Sin embargo hace unos dias, como excepción, experimenté un cambio casi instantáneo redireccionando una web al cambiarla completamente de dirección. Normalmente según mi experiencia, pasaban durante meses de las redirecciones, siendo reacios a migrar la relevancia de estas páginas. Pero por sorpresa realicé un cambio de dominio sin perder ni una visita y ni un gramo de relevancia (claramente notable).
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