“Google no es ni debería ser el árbitro central de lo que debe aparecer o no en ls WWW. Eso lo deben decidir los Gobiernos electos y los tribunales. Tenemos una predisposición a favor de los derechos de las personas para expresarse libremente”.
Esto es lo dicho por Meir Brand, director de Google Israel, precisamente ante público de este país, algunos de cuyos ciudadanos están bastante enfadados con Google porque el buscador web sigue mostrando, después de varios años, sitios web antisemitas dentro de los resultados.
Google siempre ha presumido de que para clasificar estos resultados del buscador web nunca se han tenido en cuenta “puntos de vista personales, religiosos, políticos, éticos o de otro tipo”, y que siempre ha dejado en mano de las Administraciones de cada país (ya sea democrático o no) la decisión de eliminar información. Por ejemplo, en China es famosa su autocensura, llevada a cabo para poder tener una licencia en aquel país, y en Francia y Alemania las versiones del buscador eliminan varios sitios web neonazis.
También Google elimina páginas web en sus resultados cuando exista una petición realizada judicialmente, tal y como avisó en el caso de la DMCA o recientemente en España al borrar un enlace de un blogger que criticaba a la SGAE.
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